Internacional

Rodea misterio muerte de fiscal que acusó a Fernández de Kirchner

Alberto NismanRedacción / Notimex. Buenos Aires, 17  de febrero de 2015.- A un mes de la muerte del fiscal que acusó a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de pactar con Irán la impunidad de presuntos terroristas, el caso sigue en el misterio y mantiene una conmoción política.

La historia que se asemeja a una novela policial y que impacta en Argentina y en el extranjero, comenzó el domingo 18 de enero cuando el periodista argentino-israelí Damián Pachter escribió en Twitter: “Me acaban de informar sobre un incidente en la casa del Fiscal Alberto Nisman”.

Cuatro días después de que Nisman, el fiscal que investigaba el ataque ocurrido en 1994 en la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), desató un escándalo al denunciar que la presidenta había negociado la exoneración de los iraníes imputados en el atentado.

Faltaban pocas horas para que el fiscal ampliara su declaración ante el Congreso, lo que estaba previsto para el lunes 19 de enero al mediodía, pero nunca llegó a la cita.

“Encontraron al fiscal Alberto Nisman en el baño de su casa de Puerto Madero sobre un charco de sangre. No respiraba. Los médicos están allí”, escribió Pachter media hora después de su primer tuit, información que fue confirmada por las autoridades.

El lunes por la mañana, la muerte de Nisman estalló y se convirtió en el mayor escándalo político del gobierno de Fernández de Kirchner, quien esa semana publicó dos cartas en las redes sociales en las que rechazó las acusaciones que el fiscal había hecho en su contra.

La mandataria también intervino en la investigación al sugerir que el fiscal había sido asesinado, pese a que los primeros peritajes apuntaban a un suicidio, y aseguró que la muerte respondía a una operación para desestabilizar a su gobierno.

Desde entonces, sin importar las pruebas que se presenten, hay dos versiones polarizadas de lo ocurrido, pues el oficialismo mantiene su teoría del complot, en tanto que la oposición política y mediática responsabiliza al gobierno.

Durante este mes, ante la opinión pública aparecieron personajes como un asesor que le prestó a Nisman la pistola con la que presuntamente se disparó, y un poderoso espía que fue amparado por el kirchnerismo durante 11 años y al que ahora se acusa de la “operación desestabilizadora”.

Aparecieron, también, los dirigentes opositores que, en plena precampaña rumbo a las elecciones presidenciales, utilizan la muerte del fiscal para tratar de sumar votos, y un jefe de gabinete que, con nula seriedad y altura política, rompió el opositor diario Clarín en una rueda de prensa.

El clima polarizado se refleja en los medios anti kirchneristas que tratan de manipular la información para convertir a Nisman en un mártir y orientar la investigación hacia un asesinato, y los oficialistas que recién ahora recuerdan que el fiscal era un informante de Estados Unidos y exoneran del todo a la presidenta.

Los periodistas se convirtieron en protagonistas, ya que Pachter, quien dio la primicia de la muerte del fiscal, huyó a Israel después de denunciar amenazas que nunca quedaron claras, mientras que Andrés Fidanza, coautor de uno de los mejores textos sobre Nisman publicados hasta la fecha, sufrió un extraño robo.

La especulación y las filtraciones han marcado las notas periodísticas sobre el caso, y aunque la ex esposa de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado, convocó a la prudencia, respeto y ética y al fin de la mediatización porque pone en riesgo a su familia, pocos le hicieron caso.

En este mes que marcó la historia reciente del país, el gobierno trató de atemperar el impacto con la disolución de la Secretaría de Inteligencia y la creación de una Agencia Federal de Investigaciones que la oposición eligió no debatir en el Congreso, sino en los medios.

Para la historia quedará, también, la imputación oficial de Fernández de Kirchner, ya que el viernes pasado un fiscal retomó la denuncia inicial de Nisman y la acusó de encubrir el atentado a la AMIA.