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«No tenemos a quién rezarle»: familiares de Sarai aún no reciben su cuerpo; lo trasladaron a Durango

La Fiscalía General del Estado de Durango aún no le entrega el cuerpo debido a que continúa con los exámenes forenses.

Redacción / Agencia. México., 27 de marzo de 2025.-Han pasado tres días y Eleazar Aguilar González no ha podido dormir. La incertidumbre lo consume, necesita respuestas sobre lo que ocurrió la madrugada del lunes, cuando un incendio le arrebató la vida a su hija Sarai, de 13 años, y quien en ese momento tenía un embarazo de seis meses. 

«No tenemos a quién rezarle, solo queremos darle cristiana sepultura, saber qué pasó», declaró a Milenio, con lágrimas de impotencia. La Fiscalía General del Estado de Durango (FGED) aún no le entrega el cuerpo de su pequeña, debido a que continúa con los exámenes forenses.  

«Me han traído de un lado a otro, me dicen que espere porque, si me lo entregan, se pierde todo el avance pericial. Se llevaron el cuerpo de mi hija a Durango y están esperando el dictamen», lamentó.

¿Qué pasó?
La madrugada, el lunes pasado, una explosión presuntamente provocada por una acumulación de gas incendió la casa en la que se encontraba Sarai, de solo 13 años y con seis meses de embarazo. 

En el inmueble se encontraban diez personas. Nueve lograron salir con vida, menos la menor, quien quedó atrapada en el interior.

Familia de novio de Sarai da su versión 

Los padres de Kevin, menor de 15 años y padre del bebé que Sarai llevaba en el vientre, visitaron a don Eleazar para darle el pésame y solidarizarse con su dolor. Los Carrillo Adame también compartieron su testimonio sobre aquella madrugada trágica, cuando un estallido cimbró su casa y despertó a la familia.

«Los mismos peritos lo dijeron, no fue un cortocircuito. Eso empieza poco a poco a arder, y esto fue como una explosión en la sala; de ahí, el fuego se extendió rápido hacia dentro», relató el padre de Kevin.

Los primeros reportes, sin embargo, indicaban que las llamas habían iniciado en la cocina. 

Detalló que estaba dormido cuando su esposa lo despertó para sacar a sus hijos, a otra nuera (además de Sarai) y salvarse todos.

«Ya estaba todo el humo negro, fue rapidísimo. Yo fui al cuarto donde se quedaban, les abrí la puerta y les dije que salieran. Luego me fui al patio a cerrar el tanque de gas y después por atrás para sacar a mis hijos pequeños», recordó.

La suegra de Sarai aseguró que, al percatarse de que la niña no estaba afuera, intentó regresar a la casa, pero las llamas se lo impidieron. Sufrió quemaduras de primer grado en el brazo derecho.

«Estábamos confiados en que ella ya había salido. Estábamos en la azotea y yo le gritaba a los vecinos que nos ayudaban, preguntando por Sarai, pero solo estaba mi otra nuera», narró.

En medio de la desesperación, la perdieron de vista. No supieron en qué momento la menor dejó de estar con ellos. Hubo confusión, y después comprendieron que no había logrado salir.

«Kevin rescató a mi niño de seis años porque se cayó. Preguntó por Sarai, rompió la ventana de la cocina con la mano, pero le decían que ella ya estaba afuera. Sin embargo, adentro ya todo estaba quemado», contó la madre de Kevin.

Cuando los elementos de la FGED llegaron, les pidieron algunas características de Sarai para identificarla.

Aun con la ropa tiznada, el cabello chamuscado, quemaduras en la piel, vendajes y todo su patrimonio reducido a cenizas, la familia Carrillo Adame afirmó que ellos también han llorado la muerte de la menor.

«Traigo ampollas en las orejas, en las manos, en los brazos. Se me chamuscó el pelo, las pestañas. A mi esposa la llevamos al Hospital General de Gómez Palacio para que le curaran el brazo; tiene quemaduras de primer grado», detalló el padre de Kevin.

Una de las primas de Sarai llegó al domicilio de la colonia Luis Donaldo Colosio, donde ocurrió la tragedia, en el poniente de esta ciudad lagunera, pero los bomberos le impidieron entrar.

«Ya no nos dejaron pasar. Nos dijeron que (el cuerpo de Sarai) quedó a un lado de un refrigerador, donde ella metía las chocobananas que vendía. Se quedó a un paso de la salida», lamentó.

Los Carrillo Adame, al igual que don Eleazar, también tienen dudas sobre cómo inició el incendio. Aunque no hicieron una acusación directa, creen que pudo haber sido provocado.

Larga espera
En la casa de los abuelos de Sarai, en el ejido San Ignacio, también en Gómez Palacio, la familia sigue esperando sus restos para despedirla. Mientras tanto, la incertidumbre persiste.

Ya contrataron los servicios funerarios y será en el Panteón Guadalupe donde Sarai tenga su última morada.

«Yo quiero que se despejen todas las dudas. Si tenemos que esperar, esperamos, pero que me digan qué fue lo que realmente pasó con mi niña», declaró don Eleazar.

Mientras, en el lugar que ha sido dispuesto para velar, los restos de la menor siguen las sillas, las flores, los globos y las veladoras que se han colocado para recordarla. Ahí también permanece la foto de la menor, junto a la imagen del ultrasonido de su bebé, vida que también se perdió.

Fuente: Milenio

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