Redacción / VentanaVer. México. 19 de diciembre de 2025.-En un esfuerzo científico sin precedentes que une a instituciones de México y Estados Unidos, ha comenzado la fase operativa para realizar una tomografía de muones a la pirámide de Kukulcán, conocida como El Castillo.
Este proyecto multidisciplinario busca radiografiar la estructura de 30 metros de altura utilizando partículas subatómicas provenientes del espacio exterior para revelar secretos ocultos en sus etapas constructivas y confirmar la existencia de cámaras aún no descubiertas.
La iniciativa, avalada por el Consejo de Arqueología del INAH, cuenta con la participación de especialistas de la UNAM, la Universidad Estatal de Chicago, el Laboratorio Nacional Fermi y otras instituciones de prestigio.
El investigador principal del proyecto, Edmundo García Solís, confirmó que tras años de experimentación, los detectores diseñados específicamente para resistir el espacio reducido y la humedad extrema de la pirámide serán implementados en este último trimestre de 2025.
La técnica se basa en la detección de muones, partículas que se producen cuando los rayos cósmicos chocan con la atmósfera y que tienen la capacidad de atravesar grandes volúmenes de roca, permitiendo medir diferencias de densidad en el interior del monumento.
El equipo de científicos trabajará en condiciones climáticas desafiantes, con temperaturas de 32 grados Celsius y una saturación de vapor cercana al 100 %. Para esta misión se construyeron dos detectores gemelos que se instalarán en los túneles norte y sur de la estructura.
El primer objetivo será reconocer con certidumbre las salas de Ofrendas y de Sacrificios, descubiertas en la década de 1930, para validar la precisión del equipo. Posteriormente, los expertos buscarán anomalías que indiquen la presencia de una tercera cámara, lo que apoyaría hipótesis arqueológicas sobre posibles entierros reales en subestructuras más antiguas.
Esta temporada de campo se extenderá durante seis meses, tiempo en el cual se recolectarán datos suficientes para mapear la superficie interna de la pirámide de mayor volumen en la antigua ciudad maya. Al no ser una técnica invasiva, la imagenología muónica permite explorar el patrimonio cultural sin poner en riesgo su integridad física.
De hallarse nuevas cavidades, los científicos reubicarán los dispositivos para determinar sus dimensiones exactas, proporcionando información fundamental que podría redefinir la historia cronológica de El Castillo y su relevancia religiosa para la civilización maya.









