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«El deporte: Camino de unidad, humanidad y construcción de paz»


Redacción / VentanaverMX. México. 26 de julio del 2024.- El deporte es una actividad humana llena de sentido y virtud. Con él, el ser humano desarrolla y trabaja, a un mismo tiempo, todos sus talentos, tanto físicos como espirituales.
Supone no sólo el dominio de habilidades personales, sino también relacionales, pues implica la asimilación de contextos sociales, reglas, autoridades, así como del manejo de tiempos y movimientos.
El deporte conlleva el ejercitarse, prepararse, plantearse metas y fines, en una dinámica de cuidado propio y de los demás competidores. Exige constancia, perseverancia, sabiduría y gracia. No es solamente el dominio, fortaleza y habilidades corporales.


Es una actividad que requiere el manejo positivo y conjunto de nuestras facultades más humanas: la inteligencia, nuestra voluntad y pasiones, la memoria y la imaginación, así como el necesario sentido de la concreción y síntesis.
Es urgente comprender el deporte como un camino educativo fundamental para la formación humana de nuestra niñez, adolescencia y juventud, así como el desarrollo de las artes, la religión y el escultismo, entre otros. Gracias a todas estas actividades humanas, la persona entra en una dinámica de superación constante, de consolidación de relaciones pacíficas y, sobre todo, le permite que emerja todo lo que hay de noble, verdadero y bueno en ella.


Manifestamos nuestra profunda alegría ante estos Juegos Olímpicos París 2024 y los reconocemos como una oportunidad para demostrarnos que, como humanidad, es posible vivir dignamente en medio de nuestras diferencias, haciendo a un lado los conflictos y construyendo relaciones de fraternidad, de paz.
Los Juegos Olímpicos siempre han sido espacios de pluralidad, solidaridad humana, disciplina y grandeza. Abrazan, en un mismo acontecimiento, los esfuerzos de deportistas, entrenadores, espectadores, organizadores y gobiernos, evitando toda exclusión de raza, lengua, estatus social, religión.

El deporte, así como la fe, nos muestra lo dinámico de nuestra vida. En las Escrituras, el ejemplo de San Pablo es recurrente y muy apropiado. Dice: “He combatido el buen combate, he terminado mi carrera, he guardado lo que depositaron en mis manos. Sólo me queda recibir la corona de toda vida santa con la que me premiará aquel día el Señor” (2 Tim 4, 7-8). Él mismo, añade: “Correr de tal forma que todos puedan alcanzar algo más alto y más duradero que una corona perecedera” (1 Cor. 9, 24-25).


Nos unimos, con profunda admiración y respeto, a cada uno de los deportistas mexicanos que participarán en este encuentro deportivo mundial. Les aseguramos nuestra cercanía, cariño y oración.
Valoramos y nos comprometemos con el Santo Padre Francisco, quien ha impulsado fuertemente el deporte, en continuidad con sus antecesores. Él, recientemente nos señaló que: “El deporte tiene también una gran fuerza social, capaz de unir pacíficamente a personas de diversas culturas. Deseo que este evento pueda ser un signo del mundo inclusivo que queremos construir y que los atletas, con su testimonio deportivo, sean mensajeros de paz y modelos válidos para los jóvenes” (Angelus, 21 de julio de 2024).
Pedimos la intercesión de Santa María de Guadalupe, para que Nuestro Señor Jesucristo nos haga generosos promotores de una humanidad más fraterna, justa y solidaria, a través de un compromiso educativo global.

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