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Premio Nobel de Economía para los estudios de lucha contra la pobreza

Redacción / AlMomentoMX. CIUDAD DE MÉXICO, 14 de octubre.— El Premio Nobel de Economía 2019 fue para al estadunidense nacido en India Abhijit Banerjee, la franco-estadunidense Esther Duflo y a Michael Kremer, también de Estados Unidos, “por su visión experimental para aliviar la pobreza global”.

Banerjee y Duflo trabajan en el Massachusetts Institute of Technology [ambos están casados y tienen un hijo]; mientras que Kremer trabaja en la Universidad de Harvard. Duflo es la segunda mujer que gana el Nobel de Economía [tras Elinor Ostro en 2009] y también es la persona más joven en recibir este galardón.

De acuerdo con el jurado, los galardonados han introducido una nueva forma de dar respuestas fiables sobre la mejor manera de luchar contra la pobreza global. Básicamente, se hacen preguntas sobre cuestiones concretas que pueden responder con experimentos de campo. Y de esta manera hallan conclusiones que sirven, entre otras cosas, para mejorar los resultados educativos o la salud de los niños.

Kremer es el pionero en esta materia. Y los estudios de los tres dominan la llamada “Economía del desarrollo”. Durante los últimos 20 años, “sus hallazgos han mejorado dramáticamente la capacidad práctica para combatir la pobreza global”, afirmó el jurado del Nobel. Este tipo de investigaciones se han prodigado en áreas como la sanidad, el acceso al crédito o la adopción de tecnologías que mejoran la productividad.

Por ejemplo, mediante unos experimentos en Kenia realizados con la colaboración de una ONG, Kremer comprobó que los libros de texto y las comidas gratis no ayudaban a mejorar los resultados escolares. En cambio, años más tarde, Banerjee y Duflo concluyeron que lo más efectivo eran los programas de apoyo, ayudantes para los profesores y centrarse en los niños con más necesidades. Gracias al trabajo de Banerjee y Duflo, los programas de apoyo a estudiantes se han extendido a 100 mil escuelas en la India.

Sus estudios certifican que ampliar el acceso a agua potable es una de las inversiones más rentables para los países en desarrollo. Además, según las conclusiones de los nuevos galardonados, poner más recursos o recortar el número de estudiantes por profesor tiene un impacto limitado en la educación. Por el contrario, funciona mucho mejor si se establecen los incentivos adecuados para los profesores.

Estos economistas usan los métodos tradicionales de los ensayos clínicos de farmacéuticas. Pero lo hacen con decisiones que toman personas en su día a día. Y estudian los incentivos, las restricciones y la información que las motivó, construyendo patrones de comportamiento que pueden generalizarse a todo el mundo. Parte de su trabajo se basa en la Teoría de los Contratos y la economía del comportamiento, que recibieron premios Nobel en 2016 y 2017, respectivamente.

Los premiados identifican comportamientos que no se explican de forma racional y que hacen que una política de desarrollo fracase. Así, han descubierto que los agricultores en países pobres son reacios a modernizarse y tienden a retrasar la inversión en fertilizantes. Por esta razón, el envío a domicilio de estos productos da magníficos resultados. O saltarse la burocracia e ir directamente casa por casa apuntando a los beneficiarios al suministro de agua limpia en lugar de esperar a que acudan a registrarse.

El Nobel de Economía es el último de los premios que se entrega cada año, y el único que no falla directamente la Academia sueca de Ciencias. Fue creado en 1968, oficialmente como “Premio del Banco de Suecia en ciencias económicas en memoria de Alfred Nobel”, para celebrar los 300 años de historia de la institución. El galardón tiene una dotación económica de nueve millones de coronas suecas (831.000 euros).

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