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La conservación del jaguar como legítima defensa del Tren Maya

Redacción / AlMomentoMX. México. 28 de noviembre del 2020.- A pesar de ser el felino más grande que habita en América, además de distinguirse por su gran habilidad para cazar a sus presas; el jaguar es una especie en peligro de extinción debido a la cacería humana y a la pérdida de más del 40 por ciento de su hábitat.

De acuerdo con el Censo Nacional del Jaguar y sus Presas, en 2018 había 4 mil 800 ejemplares de esta especie en México, la mayoría ubicados en las selvas de la Península de Yucatán.

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Para salvaguardar a esta especie del desarrollo urbano que invade los territorios naturales del país y mitigar los impactos negativos en su hábitat, el proyecto del Tren Maya trabaja con más de 100 especialistas y académicos en el manejo ecológico de proyectos de infraestructura.

Este proyecto gubernamental también cuenta con el apoyo de universidades y centros de investigación, así como dependencias de Gobierno especializadas en el cuidado y protección de flora y fauna como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

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El doctor Gerardo Jorge Ceballos González, impulsor de la Norma Mexicana de Especies en Peligro de Extinción y de más de 20 Áreas Naturales Protegidas que cubren más de un millón y medio de hectáreas del país, es parte de este equipo de especialistas que desarrollan estrategias dirigidas a la conservación de esta especie.

Pero, ¿la conservación de especies y la reducción de impactos dañinos para el ambiente es realmente posible con un proyecto que recorrerá más de 500 kilómetros a través de las entidades que cuentan con grandes extensiones de flora y fauna?

La importancia de cuidar al jaguar

Gracias a la herencia de nuestros antepasados, el jaguar es el animal más representativo de la cultura maya, donde se le conocía como Balaam o Chac. La tradición cuenta que el Dios del Sol tomaba forma de jaguar para llegar al mundo de los muertos por la noche, pues su piel moteada representaba a las estrellas.

Además de su valor cultural, el jaguar habita en 28 países de América Latina (desde México hasta Argentina) pero a pesar de ser un cazador temido se encuentra en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y en el Apéndice l de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre (CITES 2013), lo que lo coloca como una especie en peligro de extinción.

La conservación del jaguar como legítima defensa del Tren Maya

¿El Tren Maya traerá el fin del jaguar?

El doctor Gerardo Ceballos, el ecólogo más citado y con más libros publicados en México y América Latina, está convencido de que en nuestro país la creación de puentes entre la ecología y la conservación de la naturaleza es importante, por eso, en entrevista exclusiva para Al Momento explicó de qué manera el Tren Maya busca preservar a esta especie.

Debido a que el jaguar requiere de grandes extensiones territoriales para su conservación, el doctor Gerardo Ceballos, en conjunto con un grupo de expertos en la materia, trabaja en la conservación espacial del jaguar en la Península de Yucatán.

Este plan retoma la estrategia publicada en 2007 (Áreas prioritarias y corredores biológicos para la conservación del jaguar en México) que tiene como objetivo guiar a los humanos en el camino hacia la sostenibilidad ecológica.

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El principio de las alianzas nacionales

En 2005 Gerardo Ceballos y más de 60 biólogos, científicos y doctores formaron la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar (ANCJ), que actualmente comprende al grupo científico más especializado del mundo en la conservación de esta especie.

El 23 de noviembre del 2018 la ANCJ dirigió una carta al Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) donde explicó la planeación y las medidas que el Tren Maya debía implementar para reducir los impactos ambientales negativos del proyecto.

En esta carta la ANCJ aclaró a Fonatur que la planeación del proyecto debía contar con todos los estudios ambientales necesarios, así como acatar la legislación correspondiente en materia de impacto ambiental, forestal, vida silvestre y aguas nacionales.