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Intervención de la senadora Claudia Ruiz Massieu, con motivo de la entrada en vigor del T-MEC

Redacción / Ventanaver. México, 29 de junio de 2020.- Intervención de la senadora por el Partido Revolucionario Institucional, Claudia Ruiz Massieu, durante los posicionamientos de los diferentes grupos parlamentarios, relativo a la armonización legislativa, con motivo de la entrada en vigor del T-MEC. Sesión de Periodo Extraordinario.

Con el permiso de la presidencia.

Honorable Senado de la República.

Hay decisiones que definen el rumbo de las naciones.

Hoy, esta Legislatura demuestra que cuando se trabaja en conjunto y se comporta como un verdadero órgano de Estado, el Senado puede ser un referente nacional frente a los retos, la polarización y las adversidades.

Hace 26 años, México tomó la decisión de abrirse al mundo, de integrarse a las cadenas globales de valor y de asumirse como parte de una región dinámica, competitiva y con un enorme potencial para superar las asimetrías que la dividen; 26 años después, esa apuesta por integrarnos al mundo se ha traducido en un México renovado.

En poco tiempo, nuestro país se volvió un imán para la inversión extranjera, una potencia exportadora de manufacturas de alto valor agregado, y un verdadero polo de innovación industrial.

Pero hace tres años, como siempre ocurre en política, las circunstancias cambiaron y se puso en entredicho no solo nuestro Tratado comercial, sino la integración misma de América del Norte.

Ante ello, México tomó la decisión valiente de convertir un reto en una oportunidad y apostó por construir una visión renovada de su papel en la región de Norteamérica.

Así, gobiernos de distintos partidos pusieron manos a la obra para llegar a este momento, la entrada en vigor del T-MEC, donde no solo se activará un nuevo acuerdo comercial, sino la visión del México que queremos ser: un país más competitivo, y sobre todo, más incluyente.

En el horizonte está un acuerdo de última generación, no solo un acuerdo comercial, sino un acuerdo que tiene en el corazón, una preocupación legítima y real por elevar las condiciones de vida de los ciudadanos de los tres países parte.

Porque consagra reglas innovadoras para una nueva economía.

Porque incorpora grandes preocupaciones sociales, como el medio ambiente, el Estado de Derecho, las condiciones laborales y el derecho a la salud.

Y, porque implica la apertura de oportunidades de desarrollo industrial para México.

Se trata de que no solo sea una herramienta para crecer, sino para un crecimiento más incluyente y sustentable.

Se trata de que con el T-MEC tengamos una sociedad más justa, con más desarrollo inclusivo y con menos desigualdad.

Hay que decirlo, el resultado de este gran esfuerzo regional ha sido positivo. El T-MEC entrará en vigor y la articulación de América del Norte como la región más competitiva del mundo y más dinámica, mantendrá su curso.

Pero debemos reconocer que la pandemia global que hirió de gravedad a la economía nacional, cambió radicalmente el panorama, porque si en su momento el T-MEC se pensó como un instrumento de aliento a la inversión y al desarrollo, hoy debemos pensarlo como un instrumento de recuperación y de reactivación económica.

Eso quiere decir que debemos cerrar la puerta al inmovilismo y no esperar solo a que el T-MEC nos ayude, sino pensar en cómo ayudar al T-MEC a cumplir con sus propósitos.

Con eso en mente, este Senado tomó la decisión de crear la Comisión Especial para la Implementación del Tratado. Quiero reconocer a las senadoras y senadores de la República que la integran y que han trabajado arduamente durante semanas.

Me detengo en la palabra implementación, porque ahí radica, desde el punto de vista del grupo parlamentario del PRI, la diferencia entre un T-MEC exitoso y un T-MEC testimonial.

Porque no se trata nada más de aprobar un paquete legislativo de seis leyes, sino de transformar el andamiaje muy complejo de leyes, reglamentos, actos administrativos, regulaciones y prácticas.

Se trata de que todas las instituciones del Estado mexicano le demos un sentido de prioridad y se trata de que la sociedad misma respalde este proyecto.

Una buena implementación significa contar con las herramientas para promover la competitividad regional, sin comprometer el medio ambiente.

Una buena implementación significa robustecer la certidumbre jurídica, para que las empresas y los inversionistas tengan las condiciones que requieren para confiar en México y ayudar a crear más y mejores empleos.

Una buena implementación significa que nuestras leyes e instituciones faciliten levar el Tratado, del papel a la realidad, gracias a normas, regulaciones y procedimientos claros y coordinados con nuestros países socios para facilitar la inversión y el comercio.

Una buena implementación significa proteger los derechos de propiedad intelectual, pero sin descuidar las libertades fundamentales de las personas o su acceso a la salud.

Ese es precisamente el sentido detrás de todo el trabajo realizado durante muchas semanas, y adaptando nuestros métodos de trabajo en la pandemia, para poder dictaminar los proyectos que hoy nos convocan en este Recinto.

Detrás de estas leyes y de este acuerdo, hay mucho tiempo, esfuerzo y voluntad política de todos los grupos parlamentarios.

Fue una tarea guiada por una identidad común: pensar, trabajar y conciliar en favor de México.

Quiero reconocer la disposición y apertura del grupo mayoritario, que ha probado una vez más, que no es un espejismo la posibilidad de construir dentro de la pluralidad.

Reconocer la voluntad política de las coordinadoras y coordinadores parlamentarios, que le dieron cauce a las diferencias para poder construir con altura de miras.

Reconocer a las comisiones dictaminadoras, a las legisladoras y legisladores por su compromiso.

Reconocer a los equipos técnicos por su entrega y su sentido de responsabilidad.

Desde el grupo parlamentario del PRI, en coordinación con los grupos que integran el bloque de contención y con el acompañamiento propositivo de la mayoría en el Senado, se lograron normas de mayor alcance en beneficio de las familias mexicanas.

Se quedaron cosas en el tintero, desde luego, pero se cerró una fase de diálogo y acuerdo, que exigía trabajar con el mismo compromiso y determinación en las fases siguientes.

Por lo pronto, el grupo parlamentario del PRI en el Senado, acompañará y respaldará este paquete, con la voluntad de seguir construyendo juntos en las reformas que requiere una implementación adecuada del T-MEC; convencidos de que así avanzamos el interés superior de México.

Si hace tres años vivimos un momento complicado y adverso en nuestro proyecto de integración con la región de América del Norte y para nuestro comercio exterior, el año 2020 tiene que ser la oportunidad de convertirse en un punto de inflexión en nuestro favor.

Eso dependerá en buena medida de la actitud que tengamos hacia el Tratado.

Sigamos por la ruta de construir instituciones internas y externas fuertes, como el T-MEC y las reformas legislativas que hoy lo acompañan, pues son el único escudo real que tendremos frente a las emergencias políticas, como la de hace tres años, y frente a las emergencias naturales y económicas, como las de 2020.

Reitero, este nos en un punto de llegada, sino un punto de partida.

La Sesión Extraordinaria de hoy solo marca el inicio de un largo camino legislativo por recorrer, que exigirá voluntad, unidad y responsabilidad.