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Separa Río Bravo ciudad espacial y narcozona

Redacción / Ventanaver. Texas, EUA., 15 de agosto de 2021.- Entre reservas naturales y playas prácticamente vírgenes, con Brownsville a media hora y la Isla del Padre a 50 minutos, esta comunidad parece un refugio de la ajetreada vida moderna.

En realidad, sin embargo, alberga uno de los proyectos tecnológicos más ambiciosos de la humanidad: el sueño espacial de Elon Musk, uno de los hombres más ricos del mundo.

Aquí, desde el 2014, el empresario desarrolla una base para su empresa SpaceX, desde donde ya prueba cohetes espaciales, y trabaja en convertir a Boca Chica en una ciudad para todos los involucrados en su meta.

“Creando la ciudad de Starbase, Texas”, tuiteó el también dueño de Tesla.

“De allí a Marte, y de ahí a las estrellas”. Musk, famoso por su ambición, no está jugando y, por ejemplo, acaba de completar el ensamblaje de Starship Super Heavy, el cohete espacial más grande de la historia y que será probado en los próximos meses.

A unos kilómetros, cruzando el Río Bravo, del lado mexicano, contrasta una cruda realidad en un predio en el Municipio de Matamoros llamado La Bartolina.

La zona es conocida por tráfico de personas y drogas que, últimamente, ha sido señalada como campo de exterminio del narco.

Del lado texano, el ambicioso sueño de Musk encara retos muy terrenales, como resistencias de habitantes a vender sus propiedades y regulaciones oficiales, a lo que ha respondido con inversiones millonarias, detonando la economía.

El compromiso del empresario es tal que ya se mudó a una pequeña casa de 35 metros cuadrados en Boca Chica.

El magnate va constantemente de Texas a California, en un viaje por avión de cinco horas tan frecuente que los residentes suelen decir que Musk pasa los días en Boca Chica y las noches en Los Ángeles.