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Diego López, estrella paralímpica de México en Tokio, va por más medallas a París 2024


Redacción / Milenio. México. 16 de septiembre del 2021.- Diego López se puso como objetivo colgarse una medalla de cualquier color en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, pero no solo consiguió una, sino tres: oro, plata y bronce. El 28 de agosto hizo su debut en los 150 metros individual combinado, donde se quedó con el cuarto lugar, y para el día siguiente cumplió el sueño de subir al podio luego de obtener el bronce en la prueba de 50 metros espalda. El 2 de septiembre competió en la prueba que mejor domina, la de 50 metros estilo libre, y alcanzó la gloria con el metal dorado, cerrando su gran actuación con una plata en los 200 estilo libre.

López ahora se enfoca en el siguiente ciclo donde buscará continuar la cosecha de metales. En el pasado ciclo el nadador obtuvo cinco preseas de oro en los Juegos Parapanamericanos de Lima 2019, cuatro medallas de oro en el Campeonato Mundial de Para Natación Londres 2019, y tres medallas en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.

¿Cómo te sientes con estas tres medallas?

Me siento triplemente bendecido con esas tres medallas y es un sueño más que se cumple. Me siento muy contento y feliz, agradecido con toda la gente que me ha apoyado, con mis entrenadores, con mi familia.

¿Cuál fue la más significativa?

Fue una experiencia inolvidable traerme las tres medallas, cada una de ellas tiene su significado especial. Para mí lo principal fue la primera, el bronce, ya que fue la primera que obtuve y eso la convierte en las más especial. Estas medallas paralímpicas significan mucho esfuerzo y dedicación, y mucho sacrificio que se debe hacer para vivir esto. Ahora sí que ya nadie me va a contar qué se siente tener una presea paralímpica, que la gente sepa que habrá más Misil Jalapeño por más tiempo.
¿Por qué el apodo del Misil Jalapeño?

Ese apodo nace en mi ciudad natal Jalapa y por medio de un amigo periodista. Los primeros que empezaron a seguir mi carrera deportiva me dijeron ‘eres muy rápido en la piscina y eres como un torpedo’, pero les indiqué que así no, porque se escucha feo, y sabiendo cómo somos los mexicanos me iban a echar mucha carrilla; entonces, les indiqué que los submarinos tienen misiles y me dijo ‘sí, es cierto, te empezaré a decir Misil Jalapeño’, y de ahí se empezó a sumar mucha gente.
¿Por qué practicaste la natación?

Es el primer deporte que practiqué a los cuatro años, mi papá me metió a la natación no para que fuera lo que soy ahora, un campeón paralímpico, sino por cuestión de salvamento y no iba enfocado a lo competitivo. Me dejaron experimentar muchas cosas, primero fue la natación y después fue el futbol, porque mucha gente sabe que mi discapacidad fue adquirida y no nací con una discapacidad; entonces eso me permitió practicar diferentes deportes como karate, taekwondo, boxeo, basquetbol, voleibol, judo y atletismo. Es chistoso que ahora no puedo caminar y antes me la pasaba corriendo, además practiqué lanzamiento, y ya en una edad avanzada decidí dedicarme a la natación.
¿Cuándo decidiste dedicarte al alto rendimiento?

Pasó después de Londres 2012, y me dije: si hay gente haciendo esto con discapacidad igual que yo, porque no intentarlo y también quiero, por lo que nos empezamos a enfocar en ese sueño de estar en unos Juegos Paralímpicos.
¿Qué sigue para Diego López?

Este ciclo ha culminado y nos vamos a seguir preparando para París 2024 y es importante continuar con esta racha que esperamos alargar o mejorar. Voy a dejar lo mejor de mí para seguir sumando más medallas. Ya en lo que resta del año tengo en mente contender por el Premio Nacional de Deportes, y con el logro obtenido en Tokio puedo ser un competidor bastante fuerte, y eso sería para mí un honor.
¿Qué representó para ti escuchar el Himno Nacional en unos Juegos Paralímpicos?

Fue mi primera vez escuchando el Himno Nacional en unos Juegos Paralímpicos por algo que yo hice; en esa prueba fui el nadador más rápido en la alberca. Fue algo muy emotivo, ver ondear la bandera y escuchar el Himno Nacional, recibiendo medalla, eso es algo inigualable, la sensación y satisfacción de ese momento; es algo que bien vale la pena lo que se debe hacer para llegar a ese momento.