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Confirma la NASA… hay agua en la Luna

Redacción / Reforma. Ciudad de México., 26 de octubre de 2020.- Por primera vez, científicos de la NASA confirmaron la presencia de agua en el área de la superficie lunar que es iluminada por el Sol, informó la agencia espacial estadounidense este lunes.

Tal hallazgo fue hecho a través del Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja (SOFIA, por sus siglas en inglés), desde donde se detectaron moléculas de agua (H2O) en el cráter Clavius, uno de los más grandes y visibles desde la Tierra, en el hemisferio sur de la Luna.

Ahí, las mediciones revelan agua en concentraciones de 100 a 412 partes por millón, lo que sería equivalente a una botella de agua de 12 onzas (alrededor de 350 mililitros) atrapada en un metro cúbico de suelo esparcido por la superficie lunar.

En comparación, el desierto del Sahara concentra 100 veces la cantidad de agua que SOFIA detectó en el satélite natural, ilustró la NASA, remarcando que, aunque se trate de una cantidad pequeña, el descubrimiento plantea interrogantes sobre cómo se crea y persiste el agua en la dura superficie lunar sin aire.

Anteriores misiones orbitales y de impacto, como el satélite de observación y detección de cráteres lunares de la NASA, habían confirmado la presencia de hielo en las zonas más oscuras y frías de las regiones polares del astro, donde las temperaturas más altas jamás superan los -156 grados centígrados debido a que la pequeña inclinación del eje de la Luna hace que la luz solar nunca llegue hasta ahí.

En tanto, naves espaciales como las de las misiones Cassini y Deep Impact, así como la misión Chandrayaan-1 de la Agencia India de Investigación Espacial, y la Instalación del Telescopio Infrarrojo en tierra de la NASA, habían encontrado evidencia de hidratación en lugares más soleados de la Luna.

Sin embargo, no pudieron distinguir si estaba presente en forma de H2O o como hidroxilo (OH), el pariente químico más cercano del agua.

“Teníamos indicios de que H2O, la forma familiar del agua que conocemos, podría estar presente en el lado de la Luna iluminado por el Sol”, dijo Paul Hertz, director de la División de Astrofísica en la Dirección de Misiones Científicas de la NASA, en Washington.

“Ahora sabemos que está ahí. Este descubrimiento desafía nuestra comprensión de la superficie lunar y plantea preguntas intrigantes sobre recursos relevantes para la exploración del espacio profundo”, añadió sobre los resultados de SOFIA publicados este lunes en Nature Astronomy.

SOFIA, un avión de pasajeros Boeing 747SP modificado con un telescopio de 106 pulgadas de diámetro y que vuela a altitudes de hasta 45 mil pies, por encima de más del 99 por ciento del vapor de agua de la atmósfera terrestre para obtener una vista más clara del universo infrarrojo, pudo captar la longitud de onda específica única de las moléculas de agua, a 6.1 micrones, descubriendo la sorprendente concentración de éstas en el soleado cráter Clavius.

Los científicos estiman que dicha presencia de agua podría deberse a micrometeoritos que impactan sobre la superficie lunar transportando pequeñas cantidades de agua, o por un proceso de dos etapas mediante el cual el viento solar entrega hidrógeno al suelo de la Luna y provoca una reacción química con minerales en el satélite creando hidroxilo. Luego, la radiación proveniente del bombardeo de micrometeoritos podría transformar ese hidroxilo en agua.

En cuanto a cómo se almacena esta agua, consideran que podría quedar atrapada en pequeñas estructuras en el suelo en forma de cuentas que se forman a partir del alto calor generado por los impactos de los micrometeoritos.

“Otra posibilidad es que el agua pueda estar escondida entre los granos de suelo lunar y protegida de la luz solar, lo que podría hacerla un poco más accesible que si estuviera atrapada en estructuras en forma de cuentas”, detalló la NASA.

Esto último, determinar si el agua que SOFIA encontró sería fácilmente accesible para su uso como recurso, es lo siguiente a determinar. En particular si se toman en cuenta las intenciones de la NASA de llevar nuevamente astronautas a la Luna -incluyendo a la primera mujer, bajo el programa Artemis- en 2024, y establecer allí una presencia humana sostenible para finales de la década.

Los vuelos de seguimiento de SOFIA buscarán agua en lugares adicionales iluminados por el Sol y durante diferentes fases lunares para aprender más sobre cómo se produce, almacena y transporta el agua por la Luna.

Y los datos se sumarán al trabajo de futuras misiones lunares, como el Vehículo Explorador Polar de Exploración de Volátiles (VIPER, por sus siglas en inglés), para crear los primeros mapas de recursos hídricos de la Luna para la futura expedición espacial humana.