Columna Línea Caliente

Se acabó el dinero el Peje, vació las arcas

Línea Caliente

Por Edgar Hernández*

¡Mochan a Veracruz el presupuesto! El problema ya se veía venir, todo era cuestión de tiempo.

Los recortes presupuestales, la desaparición de programas y fideicomisos, la entrega tardía de las participaciones federales, los “ahorros” y apartaditos para las elecciones, todo como antecedente del desorden financiero.

La gran sorpresa, sin embargo, no tardaría en llegar. 

El dinero destinado para medicinas para los niños con el cáncer, la desaparición del Seguro Popular, las estancias infantiles, los programas de vivienda, deporte, promoción de la cultura, empleo temporal y desarrollo agrícola ¡Al carajo!, como diría el propio Peje.

La prioridad sería, a partir del 2018, juntar dinero y más dinero para los chairos huevones, buenos salarios para los “Siervos” o servidores de la nación y promotores del voto y abrir las puertas a la corrupción –lo siento Peje, la ciudadanía tiene otros datos-.

Luego esos espectaculares adelantos bimensuales para la tercera edad y  presupuestos millonarios para el nuevo aeropuerto, la refinería de “Dos Bocas” y el Tren Maya terminaron por vaciar las arcas.

Esa es la cruda realidad después del 6 de junio.

“Hoy el mayor problema que enfrenta México económicamente es que no hay dinero público”, advierte el ex secretario de Hacienda Carlos Urzúa. 

En entrevista con el diario español El País, el ex secretario de Hacienda del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, manifiesta que “lo que percibe México en recaudación tributaria es demasiado poco dinero para la magnitud de los problemas que se enfrentan”. 

Urzúa dice que mientras que una gran mayoría de países en América Latina tienen al menos una recaudación tributaria del 20 por ciento del producto interno bruto, en México este ingreso es de apenas el 14 por ciento: “Y esto, no va a salir bien nada porque es demasiado poco dinero para la magnitud de los problemas que enfrenta”.

Esa es la explicación del por qué las “Mañaneras” se han convertido en un foro de mentiras, verdades a medias y auténticas cajas chinas en donde lo que se busca es distraer a la ciudadanía de los problemas torales.

Se trata de ganar tiempo para encontrar nuevas fórmulas de allegarse recursos para seguir patrocinando su supervivencia.

Por ello, si hablamos de un caso específico, de Veracruz, el quehacer público en materia de obra, apoyo social y sanitario están parados.

El gobierno no tiene dinero más que para construir tramos carreteros de unos cuantos metros que justifiquen la presencia gubernamental o destinar unos millones para la remodelación de estadios de beisbol para congratularse con el viejo y párele de contar.

Por ello la súplica de Cuitláhuac García, que de manera voluntaria los magistrados se bajen el salario en un 30% para juntar unos pesos más para librar el año, de hecho el Poder Judicial está en quiebra.

Por ello tanta corrupción y moches tan altos en la obra pública ya que en materia de salarios y viáticos los traen a raya.

En Veracruz es un hecho que los programas sociales y médicos están detenidos, que la protección civil es un mito y que el ingreso por turismo es una vacilada.

El desarrollo económico está detenido, al igual que los programas ambientales y que la pandemia por Covid-19 trae de cabeza a la Secretaría de Salud.

En Veracruz, no se ejerce el dinero para poder devolverlo íntegro a las arcas nacionales ávidas de recursos para seguir patrocinando a la Cuarta Transformación.

Es por ello que semanas atrás, sin mucho ruido ni anuncios oficiales, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, envió, a la cámara de diputados, un proyecto de reforma a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria. 

Se pretendía modificar en especial el artículo 21 de dicha ley, para que, en casos de emergencia como la que vive el país actualmente, no tenga que pedirle autorización al congreso para usar el dinero público como mejor lo considere. 

La propuesta fue detenida aunque no eliminada.

Ya mismo López Obrador se engaña a sí mismo. La ciudadanía ya se dio cuenta del desmadre presupuestal que carga y no es gratuito que los inversionistas extranjeros hayan sacado del país el pasado marzo183 mil millones de pesos ante la desconfianza que les da el gobierno, según reporta el Banco de México.

Por lo pronto ya estamos en el segundo tiempo de un gobierno fallido en donde las mentiras lo devoran –AMLO ha dicho 23 mil mentiras en las “Mañaneras”- y la realidad ya lo alcanzó.

¡Y ni cómo echarlo!

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo