Columna Línea Caliente

Columna Línea Caliente – Perro que ladra, si muerde

Línea Caliente

Perro que ladra… ¡Si muerde!

Por Edgar Hernández*

 

Dueño de Xalapa, así como una parte del corredor, con enclaves en el norte centro y sur de Veracruz y un capital de un millón 300 mil votos, Miguel Angel Yunes Linares se apresta a ser el coordinador de la bancada panista veracruzana en el Congreso Nacional.

 

Tal como se adelantó en ese mismo espacio hace ocho meses el controvertido político y peor enemigo de la Fidelidad se suma a los adversarios de peso de Javier Duarte desde una posición legislativa, lugar ideal para trastocar al gobierno veracruzano.

 

A partir de septiembre será la nueva pesadilla del Duartismo.

 

Ya son tres senadores -Héctor, Pepe y Fernando Yunes-, un alcalde Miguel Angel Yunes Márquez y el ahora inminente plurinominal Miguel Angel Yunes Linares, quienes desde la máxima tribuna del Congreso de la Unión irán todos los días por la cabeza de la estirpe que gestó Fidel Herrera Beltrán.

 

De paso transitar al arrebato de la gubernatura de dos años.

 

No hubo necesidad de tener una bola de cristal para prever que tras la renovación de la dirigencia panista ese 18 de mayo del 2014, se consolidaba Miguel Angel al quedar abrazado a Gustavo Madero, quien terminaría negociando con su partido desde finales de año pasado su futuro legislativo.

 

Madero sabe del valor de Miguel Angel quien ha demostrado ser un fajador en tribuna y, valga el Perogrullo, un auténtico perro de presa que lo mismo se ha trenzado con Emilio Chuayffet que con Elba Esther Gordillo, Fidel Herrera o el mismísimo diablo.

 

Y lo que son las cosas, han pasado tan solo unas horas y ya se observa, a mi lector frecuente, Miguel Angel Yunes endiosado por quienes no apostaban un centavo hasta hace unas horas en que el aparato seguía  reviviendo grabaciones donde hablaba de sus transas con la dirigencia del PAN.

 

Hoy Miguel Angel queda colocado en los cuernos de la luna al tiempo que enciende los focos rojos de un gobierno que en su ocaso tiene dividida a la familia priista.

 

Para el imaginario colectivo quedarán esos ridículos shows donde Yunes Linares mandaba twiters condenatorios a Duarte mismos que Alberto Silva respondía llenando de alegría y carcajadas a su jefe.

 

Hoy el pleito es en serio.

 

Duarte ya tiene demasiados frentes abiertos y el encono crece sin que se registren indicios de diálogo ni concertación alguna por ese empecinamiento de que estando bien con Dios ¡Que importan los angelitos!..

 

En la cúpula de poder se no alcanza a percibir que rumbo a las federales, paso previo a la sucesión gubernamental, el PRI está polarizado, dividido, con posturas irreconciliables  y en un contexto de mutua desconfianza.

 

Hoy una fractura de alcances insospechados domina en escenario.

 

La unidad interna parece difícil de conseguir luego de los desencuentros y descalificaciones en que se han enfrascado los Yunes rojos, particularmente Héctor, con Javier Duarte.

 

Pepe ha sido más mesurado, no así su padre don José quien se siente engañado por Javier y no digiere haber gastado 220 millones de pesos en una precampaña en favor de su hijo con el consentimiento del primer priista.

 

Arranca pues el 2015 con un escenario confuso, difuso y profuso.

 

Las encuestas al cierre del 2014 colocan a Miguel Angel Yunes Linares a la cabeza de las preferencias ciudadanas en la entidad, así que ¿no cree usted que a la par de su posición legislativa le caería de perlas ser el candidato a la gubernatura de dos años para preparar el terreno del 2018  a cualquiera de sus dos vástagos por seis años.

 

Y si no le fuera suficiente  o no llegara a una negociación en donde Héctor y Pepe le entreguen sus capitales político-electorales, pues no tendría problema en dársela a cualquiera de estos y esperar seis años más para que en el 2022 la transfieran a sus hijos.

 

No olvidemos que los Yunes tienen un pacto de cesión de poder para los siguientes 30 años. Así son los de su raza, legatarios.

 

Concedamos además que eventualmente Yunes Linares no puede o no se le dan las circunstancias para ser gobernador, tal como lo tiene planeado.

 

No hay problema para el yunismo.

 

José Francisco Yunes Zorrilla, después de Miguel Angel, es -según la encuestadora “Comunicación Estratégica”- quien se mejor posicionado está seguido de Héctor Yunes Landa y Gerardo Buganza.

 

Pepe consecuentemente tendrá que tomar la decisión si juega la de dos años luego de todo el camino andado o se espera retirando su capital de la mesa.

 

Héctor por su parte ya más decidido tal vez juegue la de dos, pero de lo que no hay duda es que todos los días y a todas horas habrá de mostrarle a Duarte su poder de convocatoria y la fuerza que tiene al interior del PRI.

 

Los dos están peleados con Duarte.

 

Así que, delo por seguro, que los Yunes, si no hay arreglo, migrarán sus votos a la oposición.

 

Héctor y Pepe no se irán del PRI, pero con la mano en la cintura ordenarán a sus huestes hacerle la faena en contra de los candidatos de Duarte, sea Erick Lagos o Alberto Silva, seguro.

 

Acaso por ello siguen cobrando fuerza la especie de que el centro tendrá que meter la mano para arreglar el tema con los Yunes, incluyendo a un candidato de transición, el caballo negro (Montano o Aportela), que prepare el terreno para el yunismo priista en el 2018.

 

Esos son los escenarios por los cuales habrá de transitar un gobierno de salida que hasta hace unos días se auto levantaba el brazo de campeón… sin corona.

 

Tiempo al tiempo.

 

 

 

 

 

*Premio Nacional de Periodismo