Columna Línea Caliente

Columna Línea Caliente – Pepe-Héctor, la ruptura

Línea Caliente

 

Pepe-Héctor, la ruptura

Por Edgar Hernández*

 

Concluye “alianza que no tiene fecha de caducidad” entre Héctor Yunes Landa y José Francisco Yunes Zorrilla.

El juramento de sangre, el paisanaje, la afinidad familiar que obligó a Pepe a decirle tío a Héctor y ese compromiso tan publicitado de  ir de la mano no por la de dos años, ni siquiera por la de seis, sino por la de ocho… todo, absolutamente todo se lo llevó el carajo.

José Francisco Yunes Zorrilla quedó apartado –de nuevo- de la Fidelidad hoy disfrazada de Duartismo.

Y es que como Pepe no da problemas por ser tan caballeroso, tan institucional… pues con él no hay bronca: que espere, al fin ya se aguantó dos décadas; al fin, como le dijo Fidel Herrera en el funeral de don Julián “tú serás gobernador nada más te tienes que esperar como yo esperé una vida”; al fin que Pepe ni siquiera es pariente de Miguel Angel Yunes Linares y tiene toda la chanza del mundo.

Y como el aparato de poder no atiende la normalidad democrática y sólo responde a incendios y a emergencias  y como el bravo de la película en estos momentos es Héctor, pues atendamos a Héctor, demos todo a Héctor, tengámoslo tranquilo y ¡ganemos tiempo!.. Si se le puede hacer la “fideliña” se le hará y no será gobernador de dos años.

Ese es pues, el escenario.

Es lo que Pepe ha venido observando tras la sonada ruptura del siete de enero cuyo preludio fue el desplante en el World Trade Center, de los senadores momentos antes de la visita del Presidente Enrique peña Nieto.

Hoy el pacto de caballeros terminó. El compromiso político, el de la hombría, simplemente fue roto y cada quien su conveniencia.

Héctor tras el berrinche se dedicó a denostar al primer priista, a descalificarlo, a faltarle, a retarlo públicamente, a lanzarle serias advertencias. Simplemente a romper la ortodoxia de respeto y distancia al gobernador Javier Duarte.

Héctor diseñó un plan (predeterminado) en donde el airado Senador utilizó al propio Pepe, pero no para la causa común, sino para sus planes y metas, así como acomodarse una gubernatura de dos años, que defenestró desde sus inicios, pero que hoy le queda como traje a la medida.

Y es que tras los primeros escarceos de diálogo con personeros del gobierno en donde la cabeza visible, a nombre de Duarte, ha sido Enrique Ampudia, se aterrizaron los primeros acuerdos que habrán de llevar a una solución negociada de la elección gubernamental de dos años.

La idea es vender la zanahoria a Pepe de que él iría por la de seis… pero up’s no se precisa que en el 2018 ya no es nada Javier Duarte y el compromiso de Héctor gobernador sería con su primo carnal Miguel Angel Yunes Linares, quien eventualmente podría abstenerse de participar en la de dos –acaso mande a su hijo Fernando- y desplegarse con todo para la de seis contra Pepe con quien no guarda parentesco ni lealtad alguna, amén de que representan dos corrientes diametralmente opuestas.

Eso es lo que se mueve en el imaginario político, es lo que se dice, en donde en paralelo se está cierto que dada la personalidad de Héctor es previsible que sí barra para atrás ya siendo gobernador.

Las razones, y este no es un tema de bola de cristal sino de lógica política, es que Héctor gobernador requerirá legitimarse para fincar una transición democrática.

Qué dice el histórico político del PRI y las venganzas a los que dejan el poder: cárcel, devolución de propiedades y dinero, incautación de bienes, castigo y prisión para los familiares y un exilio lo más lejos posible de la tierra para quienes gobernaron.

Así lo hizo don Agustín Acosta Lagunes, quien a horas de haber tomado posesión metió a la cárcel a José Luis Lobato, por el saqueo al IPE, don Fernando, para legitimarse, encerrando al primo de Acosta Lagunes, Cirilo Vázquez Lagunes; Dante bien supo de la muerte de sus enemigos y Chirinos a través de Yunes Linares, barrió con todos los enemigos, empezando por el ex gobernador Dante Delgado, a quien llevó a Pacho Viejo.

Así así podríamos seguir hasta terminar el espacio.

Héctor podría llegar a un acuerdo con Javier, pero no se la va a perdonar a Erick, ni a Silva, Gabriel Deantes, Carvallo y tantos otros saqueadores enriquecidos al amparo del poder.

Mientras Pepe, que aún no sale del asombro, ya tiene una estrategia bien definida.

Tras la traición de su “tío” sabe que el único camino que le queda es abrazarse a quienes creen en él, que no son pocos, a esa militancia que lo ha colocado por encima del propio Héctor Yunes, de acuerdo al último sondeo estadístico de diciembre, y abrazarse a sus aliados del centro.

Con ello pierde cualquier gallo que busque la gubernatura.

José Francisco a estas alturas no es un improvisado de la política. Entiende que una cosa es sacarle un sí al presidente en una atropellada gira y la otra es sentarse a ver paso por paso, tema por tema, punto por punto el asunto Veracruz y aportar una propuesta al mando federal que permita el rescate de la tercera reserva electoral y el equilibrio financiero que tiene sumida a la entidad.

Pepe, sabe lo angustiante que es la inseguridad pública, pero más sabe que ante la falta de palabra en el solar veracruzano tiene que acudir a instancias responsables, endurecer su línea de acción política y parar en seco las corruptelas con el dinero público que él mismo ha llevado a Veracruz y que se ha esfumado en las oficinas de la tesorería.

Hoy José Francisco Yunes Zorrilla sabe que no está solo.

Más sabe con quién cuenta y que habrá de redefinir su entorno de lucha por el poder. No quiere y está renuente a pelear por la gubernatura de dos años “pero si en el entorno solo hay limones… pues nos vamos a hacer una agua de limón”, ha dicho con sorna a sus allegados.

José Francisco Yunes Zorrilla habrá de construir su circunstancia para el 2016 porque una cosa es lo que se pacte en lo oscurito y otra el interés nacional que representa para el poder federal el rescate de Veracruz.

Habrá que esperar los siguientes días en donde habrán de sucederse definiciones que pondrán, de nuevo a temblar, a un gobierno estatal que ya no sabe para dónde hacerse ni a quien complacer sin quedar mal. Lo peor está por venir, particularmente si se decide a jugar la de dos años.

Tiempo al tiempo. 

 

 

*Premio Nacional de Periodismo