Columna Línea Caliente

Columna Línea Caliente – Las raterías de Antonio Luna

Línea Caliente

 

Las raterías de Antonio Luna

Por Edgar Hernández*

 

Decía don Fernando Gutiérrez Barrios que la política es el arte de la conciliación, del diálogo “no de la turbiedad y acuerdos vergonzantes”.

En el presente en Veracruz, pareciera que todo marcha en contra sensu a lo que marcan los cánones de la política… vaya, a lo que dice el mismo sentido común.

Antonio Luna, al igual que Cesar del Ángel, han hecho de la protesta y las encueradas el mejor de los mejor de los negocios.

Les es rentable desde la era Fidel Herrera cuando, al igual que ahora, eran contratados sobre pedido, fuera para insultar públicamente al adversario –Chirinos, Dante o Miguel Angel Yunes Linares- o fuese para agredir periodistas.

Este miércoles con motivo de la visita a Xalapa de Andrés Manuel López Obrador, se le hizo fácil a Marlon Ramírez, tenebroso subsecretario de Gobierno, alquilar a Antonio Luna y sus aguerridos cardenistas para echarle a perder la fiesta al Peje imponiéndole un plantón en el mismo lugar donde finalmente se presentó, la Plaza Lerdo de Xalapa.

No contó con que la opinión pública veracruzana se le echaría encima, más por el Peje, por ese abuso de poder que tiene en hartazgo a la ciudadanía.

Así que se le ordenó a Luna retirara sus huestes, pero ¡oh, sorpresa! la gata salió respondona y nomás no quiso echar abajo su plan de manifestarse, en esta ocasión por el petróleo en las aguas profundas del Golfo de México y que la primaria Josefa Ortiz de Domínguez tiene empiojados a los niños.

Marlon le rogó y suplicó para que finalmente el tramposo y transa de Antonio Luna le disparara que “¡Me voy siempre y cuando me den cinco millones de pesos!”.

Vino el estira y afloja, las consultas correspondientes, la movilización de la maleta y ¡oh milagro!, el acuerdo político: tres millones de pesos en efe y por adela mismos que entregaron a Luna en legendaria maleta negra a un ladito del atrio de la catedral fuera de las miradas de los incómodos periodistas.

Billetes de a mil hasta sumar los tres millones fueron el resultado de la “negociación, diálogo y concertación” con este “luchador social” que cada días nos recuerda las injusticias de la época de las conquista española y las rapacerías de Carlos Salinas y el “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos de regreso!..

Antonio Luna, amigo de verdad de los periodistas a quienes gritonea e insulta cada vez que los encuentra, ya advirtió que va a regresar con sus incondicionales a la Plaza Lerdo, porque estamos cansados de ver a una nación con hambre y sed de justicia.

Tiempo a tiempo.

      

 

 *Premio Nacional de Periodismo