Columna Línea Caliente

Columna Línea Caliente – Alberto Silva, el destape

EDGAR HDEZ

Línea Caliente

 

Alberto Silva, el destape

Por Edgar Hernández*

 

“Tómate tiempo en escoger un amigo, pero sé más lento aún en cambiarlo”, Benjamín Franklin

 

Alberto Silva Ramos prepara maletas; concluye  gestión –habrá de entregar la estafeta a Enrique Ampudia-; deja regularizado en más del 80 por ciento la deuda de comunicación social que le heredó Gina y blinda hasta donde se pudo al gabinete –el Luis Angel estrenó casa de 12.5 MDP junto a la Torre Animas- y se prepara para dos eventos de vida:

Irá por la diputación federal pretendiendo, con bases y a partir del histórico electoral, alcanzar la mayor votación en su distrito, Tuxpan, para desde ahí, con la bendición del centro y el padrinazgo de su hermano del alma, Javier Duarte, ser ungido como candidato al gobierno de Veracruz en marzo del 2016.

Hace seis meses en este espacio adelantábamos la voluntad política del gobernador veracruzano de homologar los periodos electorales de la entidad con los federales por la vía de un gobierno, digamos de transición, de dos años. Pocos creyeron.

En su momento dimos cuenta del diálogo con la oposición partidista, PAN, PRD y la morralla, para lograr el consenso. De hecho sería el propio Partido Acción Nacional, con Julen Rementería a la cabeza, el que mandaría la iniciativa al respecto.

¿Pero, qué paso?

Pues nada, que los suspirantes en precampaña desde el último tercio del año pasado, los Yunes, lanzaron el grito en el cielo en franco rechazo.

El senador José Francisco Yunes Zorrilla se manifestó por la rotunda negativa a la gubernatura bianual, al igual que su par Héctor Yunes Landa, quien en el uno-dos con otro de su estirpe, Miguel Angel Yunes Linares, desataron una abierta campaña destructiva a la propuesta panista que finalmente se quedó en extraño limbo.

Sin embargo, en la determinación de cerrar el juego sucesorio, el primer priista, Javier Duarte, previo acuerdo con el otro primer priista, el federal, Enrique Peña Nieto, acordaron la estrategia para su partido a partir de un gobierno de dos años en donde veracruzano decidiera quien lo sucedería en el 2016, mientras la federación determinaría lo que aun se denomina como el dedazo del siguiente candidato a un gobierno sexenal en el 2018, cuyos momios se encaminan ya desde ahora por el lado de José Francisco Yunes Zorrilla.

Alberto Silva Ramos representa la síntesis entre la Fidelidad y el Duartismo.

El tuxpeño siempre estuvo en el ánimo de Fidel, pero jamás en su decisión que desde el 2004 estuvo en favor del mejor de sus pupilos Javier Duarte.

Silva lo sabía por lo que se manifestó dispuesto a seguir haciendo escoleta. De hecho  en el 2004-2010 guardó un muy bajo perfil, sin descuidar desde luego, ir de la mano de su compañero de lucha política, Javier, quien para el 2010 lo etiqueta.

Alberto quería la diputación, Javier le insistió en que jugara la municipal, “¡Para que aprendas a gobernar!”, que prácticamente la tenía perdida el PRI.

El cisne se la llevó, Duarte fue ungido y ya gobernador bien aplicó aquella máxima que la decisión más importante de todo gobernante es elegir a su sucesor.

Al igual que su maestro Fidel Herrera, Duarte siempre supo quien lo sucedería. Lo tuvo muy claro desde el arranque de su administración. Pocos se acuerdan incluso que el uno de diciembre de 2010, día de su protesta como gobernador, la primera gira de trabajo fue precisamente en Tuxpan con motivo del banderazo de arranque de la autopista Tuxpan-Tampico.

Ahí en ese escenario, el nuevo mandatario le etiquetó 500 millones de pesos con la instrucción clara: “¡Sé el mejor presidente municipal y haz de Tuxpan un municipio modelo. Si sabes bien gobernar un ayuntamiento estarás preparado para gobernar Veracruz”!

Lo que seguiría en ese apartado municipio sería un constante ir y venir del gobernador –más de 40 veces en dos años- donde es por cierto muy querido… y cómo no si ya sobre la marcha autorizó un empréstito de 200 millones de pesos para dejar a la ciudad como se ve, verdaderamente nueva, remozada, con ánimo familiar y con predios que se fueron a las nubes.

Ya mismo Tuxpan está listo para ser el segundo destino vacacional nacional tras la apertura de la autopista México-Tuxpan.

Alberto no concluiría su mandato.

Meses antes en el marco de un verdadero caos en las relaciones prensa estado es mandado traer para que asuma el manejo de medios y la vocería y para destensar la relación financiera y de diálogo con los medios locales, nacionales e internacionales, así como atajar a Miguel Angel Yunes Linares, y destronarlo de las redes sociales luego de cuatro años de denostaciones y agresiones verbales al gobernador Duarte.

Silva lo encara. Miguel nunca “baja” el nivel de Lucha. Silva lo sigue encarando. Miguel se desgasta, mientras en paralelo Silva comienza la más sorda guerra contra quien el propio gobierno lo considera como el enemigo público número uno de Veracruz.

Es así como se empiezan a deslizar al ámbito de la opinión pública estatal y nacional todas sus rapacerías documentadas: propiedades en Veracruz, fuera y en el extranjero; las de uno de sus hijos también. Luego reveladoras grabaciones que ponen en jaque no solo al contestatario político, sino al propio Partido Acción Nacional.

Y la guerra continúa:

Lo de Maryjose, el asunto Pancho Colorado y en días pasados un nueva grabación… más lo que se acumule. En paralelo se registra una inusitada guerra de twits. A cada embestida yunista tremendo bofetón de Silva. Las redes no descansan y el ingenio tampoco.

Javier Duarte ya no responde en directo, ni en indirecto a Yunes Linares, quien por años hizo del reclamo mediático una industria. Lo que en todo momento esperó este mi “cliente frecuente” es que se le responda para que en el marco del derecho de réplica, o sin él, contraataque.

En fin.

El gobernador Javier Duarte trae su propia agenda y entiende la de los senadores y la del propio Yunes Linares.

En el juego de Duarte y la disputa por el poder le ha manifestado a sus más allegados que no tiene duda sobre el proceso sucesorio. No le va a entregar a Lutero la iglesia, los dos Yunes –Miguel y Héctor- y va a jugar dos cartas: Silva por la de dos y Pepe, a través de Silva, por la de seis.

En cuatro semanas más que revivir la iniciativa de Julen Rementería a favor de un gobierno de dos años, será el propio ejecutivo del estado quien la envíe con una clara connotación de pronunciarse por un gobierno de dos años plural, incluyente, de participación interpartidista, con una fiscalía ciudadana, finanzas transparentes y especialistas temáticos en las más importantes tareas de gobierno.

Alberto Silva, que no Erick, ya prepara un proyecto de gobierno con un fuerte sentido social para someterlo a la consideración ciudadana.

Con Pepe ya pactó.

El joven caballero de la política no tiene inconveniente en alzarle la mano al candidato Silva en el 2016 y Silva tampoco tendrá inconveniente en alzarse en el 2018.

Cuando ambos dialogaron el primero le dijo: “¡Si llego, Pepe, no tardaré ni un minuto en trabajar por tu proyecto, a lo que el senador la devolvió: si ganas la candidatura no dudaré un segundo en levantarte el brazo, Alberto!”.

Ello no lo leí en los cuentos de Andersen.

Por lo pronto nuevo vientos soplan en Veracruz. De nuevo el árbol arroja las manzanas podridas y para después de los Juego Centroamericanos, luego del Informe de Duarte, habrán de sobrevenir los últimos cambios al gabinete.

Se desmantelan sensibles áreas de gobierno, entre ellas Sedesol, la Secretaría de Gobierno, la SEV y Comunicación Social. Entrarán al relevo gente del escalafón. Se dará espacio a gente probada como Marlon Ramírez, en Segob, así como a la experimentada como Don Enrique Ampudia –tras dos rondas de diálogo Peimbert declina- en el manejo de medios.

El final se acerca ya, dirían los clásicos. Ni modo, tendremos que trabajar.

Tiempo al tiempo.

 

 

*Premio Nacional de Periodismo