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Columna “Debo no niego; pago lo justo” – ¡No compre problemas!

“DEBO NO NIEGO; PAGO LO JUSTO”

Teresa Carbajal

¡No compre problemas!

Recuerda haber visto hace algunos años los letreros que ostentaban algunas
casas, en donde se leía: Esta propiedad está protegida por el Barzón, ¡no compre
problemas!
Seguramente recordará también que este hecho coincidió con la crisis económica
del 94’ durante la cual las personas ya no podían pagar sus viviendas adquiridas
mediante créditos hipotecarios, o peor aún pagar algún préstamo obtenido al
hipotecar su casa.
Y ante el impago los deudores eran llevados a juicios en los que después de
obtener la sentencia de pago con exorbitantes intereses, no había de dónde, ni
con qué pagar, y entonces las viviendas eran sacadas a subasta pública.
Abriéndose un importante mercado para quienes la hicieron de ‘inversionistas’
pues compraban barato para revender y así hacerse de jugosas ganancias
aparentemente rápidas.
Pero, ¿cómo se enteran estos cazadores de oportunidades de los remates?, pues
a través de avisos o anuncios, llamados Edictos que son publicados por
disposición de la ley en sitios públicos como el palacio municipal, las oficinas de la
hacienda pública, los estrados del juzgado, la gaceta oficial del estado, y en los
diarios de mayor circulación en la entidad en donde ubica el bien inmueble.
De este modo, quienes buscan obtener una propiedad en tales condiciones dan
seguimiento a dichos anuncios, los que para el resto pasan desapercibidos pues,
¿quién se detiene a leer esos mini anuncios con letra tamaño de hormiga?
En fin que es cierto que los precios en los que se anuncia la venta de dichas
propiedades son muy bajos, pero ¿sabe por qué?, porque en la mayoría de los
casos los demandados por falta de recursos, de asesoría legal adecuada, e
incluso porque nunca se enteraron legalmente que habían sido demandados, no
participaron al momento de llevar a cabo la valuación del inmueble para que a su
propiedad se le asignara un precio justo de venta.
Dejando al acreedor en plena libertad de asignar el precio más bajo posible para
poder adjudicarse la propiedad como pago de la deuda.

Pero desde el momento en el que un deudor presenta una eficaz defensa de su
patrimonio, las cosas se complican para aquellos postores que en ocasiones, no
solo no se quedan con el bien sino que tardan hasta 3 años en recuperar su
dinero, de ahí la advertencia de no comprar problemas.
Aparte de estos inconvenientes legales porque finalmente se está comprando un
problema, estas ventas judiciales no deben ser vistas como una oportunidad, más
bien valdría la pena reflexionar sobre aquella familia que podría quedarse sin
techo por no poder pagar, o a quien quizá no se le dio la oportunidad de negociar
un precio justo, y el dolor que le significa la sola posibilidad de perder su casa.
Atendamos al principio que dice, lo que no prohíba el derecho que lo prohíba la
moral.
¡Si tiene deudas y desea exponer su caso llame al 2281148502!
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