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México necesita un gobierno respetuoso.

Redacción / Ventanaver. México, 4 diciembre 2018.- El Partido Acción Nacional desde su fundación ha pugnado por el respeto a la dignidad de la persona humana y el establecimiento de la democracia como forma de vida.
Una democracia en donde haya instituciones sólidas, donde se respeten los derechos y libertades ciudadanas, como la libertad de pensamiento, de asociación, de expresión. Una democracia incluyente, donde se respete a quién disiente, donde haya plena autonomía de los poderes y donde impere la ley y se imparta justicia.
El PAN ha defendido y defiende la democracia no sólo como un ejercicio electoral, si no como el respeto de los derechos conquistados.
Carlos Castillo Peraza decía: “La esencia de la democracia que queremos es la de un sistema capaz de corregir sus propios defectos, es decir, un sistema humano; no un sistema con ínfulas divinas…Lo que buscamos, sencillamente, es la institucionalización del diálogo, que no amontonamiento de monólogos ni estrépito incomprensible”.
Recién vivimos una muestra de lo que el Gobierno entrante considera democracia en voz de unos de sus representantes, que con una frase vulgar definió: se somete a quien no está de acuerdo, se abusa de quien disiente, se les doblega porque tienen el poder y para salvar los escollos el Presidente puede emitir edictos.

Designar a una persona para un cargo bajo la figura de encargado mientras reforman la ley para que pueda ser el titular no sólo no es un avance democrático, también es una incongruencia para quienes como oposición gritaban su desacuerdo cuando sospechaban de algo.

A tres días de iniciar labores, el nuevo gobierno activa una nueva figura en materia de seguridad: la Guardia Nacional y da posesión del cargo…. a militares en diversos puntos del país, sin que haya un soporte jurídico aún. Es decir, inician violando la ley.

ASÍ NO lograremos convertirnos en un país donde los ciudadanos tengan la mayor expresión de sus derechos y libertades y la certeza de que la ley se respeta desde la más alta autoridad.
Nuestro México requiere ser un país solidario con los que menos tienen y subsidiario con los más pobres, de una manera temporal y efectiva, no permanente y como forma de control político-electoral.

En Acción Nacional rechazamos el paternalismo que acaba con la creatividad de las personas; buscamos que se materialice el bien común, que beneficie a todos, que no divida en clases, ni en religiones, ni en razas, ni en condiciones económicas y culturales, ni en fifís ni en vulgares, y mucho menos en buenos y malos.
México NO necesita la confrontación promovida desde el poder, pero SÍ necesita de que se acote el poder con el señalamiento puntual de lo que se tienen que corregir; con críticas de la prensa y de los ciudadanos.

Hoy, nuestro país pasa por un momento de incertidumbre porque el Presidente que se fue, el priista Enrique Peña Nieto, nos dejó como uno de los países más corruptos del mundo; y donde el que llegó, el Presidente Andrés López Obrador ha dejado claro que su voluntad es la que impera; que la democracia es un bien intangible de la sociedad que debe protegerse pero no practicarse y por el contrario despreciarse, que se puede simular que se consulta a la sociedad después de que se tomaron decisiones; que se puede descalificar y calificar a quienes piensan diferente anteponiendo una frase hueca, llena de desprecio “con todo respeto”, sin respeto alguno.

Estamos frente a una incertidumbre financiera, con mayor riesgo país, es decir, hay dudas fundadas sobre el futuro de las inversiones, la sola cancelación del país ha obligado al Gobierno de México pagar bonos para evitar un conflicto, ya se registró una caída significativa en la Bolsa de Valores que representó miles de millones de pesos de pérdida para algunas empresas, el dólar sobre pasa los 20 pesos, el desempleo crece; hay pérdida de capital humano en las instituciones especializadas.

Además, no hay una clara división de los poderes, hay legisladores que han presentado propuestas alineadas con los planes del actual Presidente Andrés López Obrador, para apuntalar ocurrencias como la creación de la figura de Coordinadores de Programas Sociales, llamados súper delegados que constituyen a una clara violación al federalismo, es una forma de control político de municipios y estados, y de los más pobres mediante el padrón que ellos mismos están levantando.

Otras propuestas están encaminadas a usar las reservas del Banco de México y los fondos para el retiro de los trabajadores con el fin de financiar proyectos como las refinerías y el llamado Tren Maya que no cuentan con los estudios de costo-beneficio social, manifiesto de impacto ambiental, ni proyecto ejecutivo.

Aunado a todo ello, como país nos enfrentamos a la impunidad propiciada desde el Poder, algo que motivó el enojo y hartazgo de la sociedad la cual decidió votar por una opción política que prometió combatir la corrupción y la impunidad.

Ahora, el Presidente aseveró en sus discursos del uno de diciembre que no habría castigo para quienes hundieron al país con actos de corrupción que representaron un alto costo para todos los mexicanos y que significó el escandaloso enriquecimiento de políticos cuyos actos quedarán impunes; aunado a ello está la gran cantidad de desaparecidos y homicidios.

La voluntad de un sólo hombre deja en estado de indefensión a miles de personas que están en la búsqueda de sus familiares desaparecidos; es una voluntad que violenta los derechos humanos al no garantizar la aplicación de la ley e impartir justicia.

Reiteramos, el país está frente al riesgo de un gobierno populista, con un partido hegemónico que ya ha hecho sentir su tendencia a una práctica que se combatió durante años: el mayoriteo en las cámaras legislativas y el desprecio hacia las fuerzas políticas que disienten y alertan acerca de la improcedencia de sus propuestas o de los errores.

El PAN fiel a su tradición liberal, democrática y humanista sabrá ser una fuerza política responsable que apoyará todo lo que sea bueno para el país y se opondrá (como ya lo hace ahora al defender el federalismo) a todo lo que dañe a los mexicanos.

En Veracruz también nos enfrentamos a la incertidumbre, no sabemos quién va a gobernar, y la posibilidad de estar en manos de un movimiento que nos llevará a los peores tiempos del priato.
Los veracruzanos están a punto de ser testigos de cómo se echa por la borda lo que se logró en dos años de gobierno: como ejemplo vale citar que se frenó la caída financiera de Veracruz y se avanzó en servicios y obras.

Hoy, los veracruzanos podrían estar frente a un sexenio peor que el de Javier Duarte, porque el gobierno estatal depende de las decisiones y voluntad del Presidente.

El nuevo gobierno del Estado no podrá exigir del gobierno Federal lo que necesita Veracruz pues estará en una posición de sometimiento.

Frente a esto, el PAN mantendrá su posición de contrapeso político, su voluntad de trabajar por Veracruz y demandar de los gobiernos Federal y local que se dé al estado lo que en justicia le corresponde y su decisión de defender al estado de un régimen autoritario.

Seguiremos siendo oposición, como lo hemos sido desde la fundación de Acción Nacional, siempre con un ánimo de construir y contribuir al desarrollo y el bien común del país y el estado. Siempre con la mira puesta en un mejor futuro para los mexicanos.

Por una patria ordenada y generosa, y una vida mejor y más digna para todos.

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