Internacional

Gobierno de Francia no descarta imponer el estado de excepción

Redacción / La  Jornada. París, 3 diciembre 2018.- Tras los disturbios desatados en las manifestaciones de los chalecos amarillos, miembros del gobierno francés no descartaron este domingo la imposición del estado de excepción, en momentos en que el presidente Emmanuel Macron visitó el Arco del Triunfo, que fue vandalizado, se reunió con altos mandos en materia seguridad y juró que los responsables de la violencia pagarán por sus acciones.

Hay que analizar todas las opciones, dijo el portavoz del gobierno, Benjamin Griveaux, en entrevista con la emisora de radio Europe 1. No se puede repetir esa violencia todos los fines de semana, señaló.

Durante las manifestaciones de los chalecos amarillos el sábado en la capital francesa se reportaron disturbios.

La policía dijo que arrestó a más de 400 personas en esta capital el sábado y que 133 resultaron heridas, entre ellas 23 elementos de las fuerzas de seguridad.

Christophe Castaner, ministro del Interior, tampoco descartó aplicar el estado de excepción. Todo lo que aporte. No hay tabúes. Estoy dispuesto a considerarlo todo, declaró a la televisora BFMTV.

El estado de excepción impuesto tras los atentados islamitas en Francia se levantó a finales de 2017.

En tanto, Macron acudió al Arco de Triunfo a visitar el escenario de los disturbios del sábado, cuando algunos manifestantes incendiaron autos, quebraron aparadores, grafitearon fachadas de edificios, saquearon tiendas y se enfrentaron con la policía. Las fuerzas policiales respondieron con gas lacrimógeno, cañones de agua, cerraron decenas de calles y estaciones aledañas del Metro en las protestas más graves desde 2005.

Macron fue abucheado por un grupo de manifestantes que llevaban chalecos amarillos.

El mandatario, quien acaba de regresar de la cumbre del G-20 que se realizó en Argentina, fue acompañado a la zona por Castaner y se detuvo en el monumento al soldado desconocido, cuya tumba está bajo el emblemático Arco del Triunfo, ubicado en uno de los extremos de la avenida de los Campos Elíseos, el cual fue grafiteado con letreros en que se leía: Los chalecos amarillos triunfarán.

En las imágenes de televisión y en videos difundidos en redes sociales se vio cómo encapuchados causaban destrozos en uno de los sitios más emblemáticos de París.

Se trata del tercer fin de semana consecutivo en el que los chalecos amarillos salen a las calles para protestar por el alza al precio de los combustibles. El movimiento debe su nombre a los chalecos reflectantes que se usan cuando ocurre un accidente de tráfico.

Este movimiento es amplio, difuso y no está impulsado por ningún partido o sindicato. Su ira se dirige contra la política de reformas del gobierno francés –que incluye el alza del precio de los combustibles–, la cual consideran apartada de la realidad e insensible a las penurias de la ciudadanía.

Las protestas contra el aumento a los precios de la gasolina y el diésel empezaron el 17 de noviembre, pero la inconformidad ha crecido y ahora abarca gran cantidad de quejas populares.

Este domingo, en una tribuna en el Journal du Dimanche, un grupo de 10 chalecos amarillos libres, portavoces de una cólera constructivaexhortaron al gobierno a salir de la crisis.

Tras condenar cualquier tipo de violencia se declararon dispuestos a un diálogo con la autoridad, aunque plantearon varias exigencias: un gran debate sobre la fiscalidad con la participación de los ciudadanos, la organización de referendos regulares sobre las grandes orientaciones sociales del país o una conferencia social nacional.

A partir del primero de enero subirá 2.9 céntimos de euros el litro de gasolina y 6.5 el litro de diésel.

Según los datos de la emisora Europe1, a lo largo de 2018 el precio del litro de diésel aumentó 23 por ciento y el de la gasolina 15 por ciento.

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