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Columna Línea Caliente – Cuitláhuac, llegó la hora de la revocación del mandato

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Cuitláhuac, llegó la hora de la revocación del mandato

Por Edgar Hernández*

 

Solo bastaron cien días para –como chivo en cristalería- echar abajo el proyecto de la Cuarta Transformación para Veracruz.

Le quedaron grandes los zapatos, el saco, la camisa y los calzones.

Cien días y nunca supo, ni le dijeron, cómo se echaba a andar el aparato de la gobernabilidad. Nunca supo, ni sabe lo que tiene en las manos. Solo el ¡Ya la hicimos compadre! que celebra todos los “sabadaba” en interminables fiestas que terminan en orgías.

Ahora, siguiendo la escuela de Morena, siendo fiel a las enseñanzas de Andrés Manuel López Obrador, se impone, a mano alzada, decidir si  Cuitláhuac García Jiménez sigue o no al frente de tan importante responsabilidad.

La vox populi debe respetarse tal como le han demandado los vencedores… y chin chin el que se raje.

El gobernador debe acatar ese mandato considerando que se le dio la oportunidad de que seis meses previos a su asunción tuvo todo a su alcance para construir y planear el despegue de Veracruz y luego, en los primeros 100 días ya como gobernador, demostrar de que estaba hecho su liderazgo y cómo aplicar ese generoso presupuesto de 128 mil millones de pesos que dispone en las arcas para que se luciera, para traer la paz social, para generar empleos… para que lo viéramos incluso, como galán de antro, fino para la cumbia.

Pero no.

Hay quien dice que habrá que esperar al menos dos años para que demuestre de qué está hecho este cuestionado gobernante de misteriosa vida personal.

Hay quien opina que se lo van a llevar a México para que Manuel Huerta entre al relevo; hay incluso quien apuesta que es injusto censurarlo cuando está en plena curva de aprendizaje luego de tres lustros de raterías y corruptelas sinfín, la verdad, sin embargo, es que del lado de la ciudadanía hay molestia y desesperación ante la suma de desaciertos que en el día a día se suceden en su gobierno, un gobierno de ocurrencias y desaciertos.

Y es que ante las cosas más bobas y simples no se atina a nada; se carece de sentido común; se pretende envolver con mentiras hechos irrefutables… y para colmo, los colaboradores.

Ese equipazo de tristeza que lo rodea no ata ni desata. Es toda una calamidad que solo acierta al agandalle del presupuesto y colocar a hijos, hermanos, primos, cuñados y toda la fauna genealógica que pueden porque si no es ahora, cuándo.

La revocación del mandato en el marco de una elección democrática y con leyes cabalmente establecidas no aplica o no debería aplicar al igual que el referéndum o la consulta pública, sin embargo, el gobierno el turno lo ha hecho ley.

En ese marco pues deberá aplicar aquello de que a Cuitláhuac hay que darle una sopa de su propio chocolate.

El caso de Veracruz no es atípico. Ya el centro ha percibido los grandes desaciertos de Cuitláhuac García y no se tiene duda que uno de los grandes yerros de Andrés Manuel López Obrador es haber insistido en que fuera este atarantado amigo, ya que la opción dos era Hipólito Rodríguez.

Por tanto, a hechos consumados no salva al Peje haber impuesto al llamado Cuícaras.

El hoy Presidente jamás imaginó que su fiel seguidor iba a paralizar a Veracruz en menos de cien días. Nunca pasó por su mente que ni por casualidad le atinaría a la gobernabilidad y erróneamente concluyó que si le daba más dinero para los programas sociales todo sería coser y cantar.

Craso error.

Ya veremos cuando devuelva el dinero porque no supo cómo utilizarlo. Ya veremos cuando tenga que reunir cuentas por el tema de la seguridad, los feminicidios, el nepotismo, lo del escandaloso asunto del fiscal, el tema de los tiraderos de basura, la inconclusa tarea de los desaparecidos, la obra pública sin comenzar –salvo las guarniciones que pintó Eric Cinseros-, el desabasto de medicamentos, la propuesta de nuevos magistrados echada abajo en el Congreso y la jalada de las amenazas de muerte para que no se baje el salario.

Puras tonterías, puras fallas que han llevado al hartazgo ciudadano.

Hoy no se requiere ser opositor o no coincidir con él para saber que si en este momento se preguntara a la ciudadanía si Cuitláhuac debe seguir al frente de la gubernatura o irse, para saber la respuesta.

Llegó por tanto, la hora de irse con sus chivas a otra parte.

Tiempo a tiempo.

 

*Premio Nacional de Periodismo   

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